En varias escuelas públicas de Iparralde se están llevan a cabo movilizaciones a favor del modelo de inmersión. Las experiencias de inmersión comenzaron a llevarse a cabo en las escuelas públicas en el año 2008, y a día de hoy, son 17 las escuelas que han propuesto este modelo. De cara al curso 2019-2020 otras tres escuelas querían proponer el modelo de inmersión pero el Ministerio de Educación de Francia lo ha rechazado.

Jacqueline Gourault, ministra de Cohesión Territorial y Colectividades, ha realizado declaraciones en contra de la enseñanza de lenguas territoriales en el Senado. Según la portavoz del Gobierno francés, el modelo de inmersión en la escuela pública es anticonstitucional. “El modelo de inmersión es exclusivo de la enseñanza en lengua extranjera o regional, en contra del modelo bilingüe que queremos impulsar. El modelo de inmersión es posible en las escuelas privadas como Diwan, no así, en las públicas. Se trataría de una imposición. Por esa razón el Tribunal Constitucional la declarado inconstitucional el modelo de inmersión”, ha declarado Gourault.

Posiciones de Ikas-bi y Euskal Konferederazioa

Ikas-bi ha denunciado la situación, alegando que nunca se ha impuesto la inmersión a las familias. Además la federación de padres y madres de la enseñanza bilingüe considera que el modelo de inmersión es necesario para lograr que el alumnado sea bilingüe.

Por su parte, Euskal Konfederazioa ha mostrado su enfado a raíz de las declaraciones de Gourault. Según palabras de Euskal Federazioa, “el modelo de inmersión no es exclusivo. A través de este modelo el alumnado aprende euskera y también francés. El modelo de inmersión es el único camino para que el alumnado que llega a la escuela sabiendo francés, consiga ser bilingüe”.

Por otro lado, Euskal Konfederazioa afirma que el modelo de inmersión no se impone a las familias, y que no es anticonstitucional en centros públicos, ya que se basa en la ley de experimentación.

Por su parte, Euskaren Erakunde Publikoa ha mandado una carta al Gobierno francés para defender el modelo de inmersión. Según declaran en la carta, “no podemos considerar las palabras de la ministra de Cohesión Territorial y Colectividades como respuesta oficial del Estado francés”.